2017: Banca, FinTech y Regulación, no hay dos sin tres

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Imagen: Information Age

En los últimos días se han podido leer declaraciones de diferentes directivos de entidades financieras relacionadas con las FinTech, que muestran puntos de vista manifiestamente diferenciados y que son claros indicadores de las distintas estrategias por las que apuesta cada entidad. Por un lado Jaime Guardiola, consejero delegado de Banco Sabadell se refería a las Fintech como empresas que ponen “nervio” a la industria y con un estilo más colaborativo que competitivo. Este discurso, bastante acertado desde el punto de vista del que más abajo suscribe este artículo, no es nuevo puesto que tanto BBVA como posteriormente Santander se han ido pronunciado en este mismo sentido desde hace tiempo.

Si bien es cierto que una cosa es decirlo y otra es afrontar los cambios necesarios para llevarlo a cabo, parece que en España tenemos entidades que tienen bastante claro el valor de estas compañías como colaboradoras en la consecución de sus objetivos.

En Reino Unido así lo entendieron tanto sus bancos como su gobierno y, desde el 2014 hasta el Brexit, crearon un ecosistema FinTech que ha dado empleo a más de 70.000 personas de dentro y fuera del sector, con unos ingresos de más de 6.600 millones de libras. Lo más importante, absorbieron en 2015 el 60% de toda la inversión en innovación financiera de Europa, un auténtico seguro de vida para la supervivencia de su sector financiero en el medio y largo plazo.

Por otro lado, los banqueros detractores de las FinTech  las consideran simplemente “nuevos participantes, que no están regulados con los que no competimos en igualdad de condiciones. Son paracaidistas que llegan, atacan y se llevan una porción del negocio”.   ¿Cobra sentido explicar por qué esta percepción negativa de algunos actores de la banca tradicional? Desde la Asociación Española de FinTech e InsurTech (AEFI) consideramos que:

  1. No son una amenaza: como acabamos de ver, algunas entidades identifican las fintech más como una oportunidad que como una amenaza. Realmente son un driver de innovación, ya que la amenaza real  llegará al sector financiero posiblemente de los GAFA (Google, Apple, Facebook y Amazon). Y no hablemos ya de los BAT (Baidu, Alipay o Tencent), las tecnológicas chinas pueden dejar a los GAFA como un tierno competidor en unos años.
  1. No están reguladas: De las 215 FinTech que hoy existen en España según el último mapa actualizado a diciembre de 2016, son muy pocas las no están reguladas. Ciertamente, desde la AEFI   trabajamos un Libro Blanco de la regulación porque en España la regulación ha sido superada por la innovación. Por este motivo algunos modelos de negocio de las FinTech son tan nuevos que no hay una regulación específica para ellas. El resto tiene exactamente la misma regulación que tienen los bancos para esa actividad. En el sector financiero como en cualquier otro sector, para realizar una misma actividad hay que cumplir la misma regulación, seas banco, FinTech, retail, telco…. AEFI, desde su fundación hace aproximadamente un año, ha pedido al Gobierno y a reguladores se agilice el acceso a la actividad y se creen modelos eficientes como se ha hecho en Reino Unido, Singapur o Australia con mucho éxito. De hecho en España la CNMV ya se ha puesto manos a la obra para intentar atraer empresas financieras de Reino tras el Brexit y desde AEFI lo consideramos muy positivo, no obstante clamando la regulación de las FinTech que ya están constituidas en nuestro mercado.
  1. No atacan al negocio: la competencia siempre ha sido buena, tanto para la industria como para los clientes. Si estas en un entorno competitivo éste de obligará a seguir creando valor para tus clientes y esto te hará más fuerte y con mayor viabilidad de futuro como empresa. Desde hace mucho tiempo la banca ha dejado de ser un negocio local para ser global y, con la digitalización de las entidades y la “smartización” de los clientes (la dependencia de los smartphones), el mundo cada día es más pequeño y con más competidores internacionales.

Así las cosas, parece que la visión de las FinTech exclusivamente como competidores puede resultar ciertamente miope, si eso impide a los bancos aprovecharse de las múltiples ventajas que estas empresas pueden ofrecer.

Por este motivo, cuando oigamos comentarios de este tipo: “las FinTech no están reguladas y eso les da una ventaja competitiva respecto a los bancos” deberíamos hacer un ejercicio de reflexión de si realmente es verdad que realmente no están reguladas. No perdamos de vista que hoy vivimos en una nueva era digital, donde el emprendimiento cada día tiene mayor importancia y en la que la colaboración marcará el éxito en cualquier sector, siempre bajo un entorno competitivo y regulatorio justo.